domingo, 8 de marzo de 2009

sábado, 7 de marzo de 2009

¿Como se reconocen un ingeniero y un jefe?

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y
pregunta a alguien en la calle:
- ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo,
llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!
- Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km. del
centro ciudad entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud
oeste.
- Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche
- Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?
- Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto",
pero "prácticamente inútil" continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué
hacer con su información.
- Es usted jefe, ¿verdad? -pregunta el de la calle.
- En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?
- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa
que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho,
está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de
encontrarnos, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es
mía.

viernes, 6 de marzo de 2009


Estas dos imágenes son del blog "Mi mesa cojea", escrito, dirigido y protagonizado por el bilbaino José Antonio Pérez. Una delicatessen.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Algo tendrá el Athletic cuando lo bendicen...


Rajoy, Don Diego López de Haro, el alcalde de Bilbao, Carlos Sobera, Ferreño, Zugaza (director del Prado), la miss y toda la vasca tiene el corazón rojiblanco.



lunes, 2 de marzo de 2009

Los Peperoni. La corrupción es cosa nostra


Cibergwenza

¿Por qué no he ido a votar?



" Me han diagnosticado que padezco SADACA: Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Campaña Electoral.

Se manifiesta así:
Decido lavar el coche e ir a votar. Al ir hacia el
garaje, veo que hay correo en la mesita de la
entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes
de lavar el coche. Dejo las llaves del coche en la
mesita, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios
en el cubo de la basura y me doy cuenta de que está
lleno. Decido dejar las cartas, entre las que hay
una factura, en la mesita, y llevar el cubo a vaciar
en el contenedor.
Entonces pienso que, ya que voy
al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque
y echarlo en el buzón que está al lado del
contenedor. Saco del bolsillo el talonario de
cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a
buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la
Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había
quedado olvidada. Retiro la lata para que no se
vierta sobre los papeles y noto que se está
calentando, por lo que decido llevarla a la
nevera.
Al ir hacia la cocina me fijo en que el
jarrón de flores de la cómoda de la entrada está
sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y
descubro las gafas de cerca que he estado buscando
toda la mañana. Decido llevarlas a mi escritorio en
el despacho y después, poner agua a las flores.
Llevo las gafas al despacho, lleno una jarra de agua
en la cocina y de repente, veo el mando del
televisor. Alguien se lo ha dejado en la mesa de la
cocina. Me acuerdo que anoche lo estuvimos buscando
como locos.
Decido llevarlo al salón, donde debe
estar, en cuanto ponga el agua a las flores. Echo
un poquito de agua a las flores y la mayor parte se
derrama por el suelo. Por lo tanto vuelvo a la
cocina, dejo el mando sobre la mesa y cojo unos
trapos para secar el agua. Voy hacia el hall
tratando de recordar qué es lo que quería hacer con
estos trapos.
Al final de la tarde el coche sigue
sin lavar, no he pagado la factura, el cubo de la
basura está lleno, hay una lata de Coca Cola
caliente en la cómoda, las flores siguen sin agua,
sigue habiendo un solo cheque en mi talonario, no
consigo encontrar el mando de la tele ni mis gafas
de cerca, hay una fea mancha en el parquet de la
entrada y no tengo ni idea de dónde están las llaves
del coche.
Me quedo pensando cómo puede ser que sin
haber hecho nada en toda la tarde haya estado todo
el rato danzando y me encuentre tan cansado.
Por supuesto, los colegios electorales ya han cerrado.
Hazme un favor: envía este mensaje a todos los que conozcas,
porque no me acuerdo bien de a quién se lo he
enviado y no te rías, porque si aún no te ha
llegado, ya caerás.
P.D: Perdón por la letra tan
grande, pero aun no he encontrado las gafas"....
Remitido

domingo, 1 de marzo de 2009

Flexión y reflexión


¿Gobernará solo o en compañía de otros?


SEGURO que a ustedes también les ha pasado. Están viendo un programa de televisión y, en un momento determinado, toman consciencia de que en su cara se ha instalado una sonrisa bobalicona por cuya comisura resbala un hilillo de baba. Es una de las contraindicaciones que tiene ver televisión, un medio de comunicación cuyos personajes y discursos para "el gran público" se elaboran como si fueran dirigidos a individuos con una edad mental de entre 8 y 12 años. A nada que te descuides, la pantalla te abduce y en pocos minutos puedes pasar de pedir la pena de muerte para los maltratadores a ovacionar a uno de ellos que participa en un programa del corazón. Es algo totalmente irracional, pero funciona.

Precisamente por eso, esta técnica es la que se usa en las campañas electorales, donde los discursos también van dirigidos "al gran público". En ellas, como habrán podido comprobar, tiene más importancia que el candidato toque el saxofón, se parezca a un personaje de Star Trek o sepa asar sardinas, que a su fórmula para reflotar el Titánic económico en el que nos encontramos. Para qué nos van a cansar con detalles si el objetivo es que nos fiemos de ellos, de su aspecto, de la imagen que dan. Unos cuantos lemas bien elegidos repetidos hasta la saciedad servirán de programa político si van acompañados de un puñado de promesas dirigidas al electorado medio.

Pero, ojo, que la técnica de "utilizar la emoción para la mayoría y reservar la razón para la minoría" es tan efectiva como peligrosa. Y lo demuestra el dato de que a su principal valedor le hizo ganar las elecciones pese a que se llamaba Adolfo Hitler. Por eso, hoy que tenemos una papeleta en la mano, esforcémonos por tomar una decisión de adulto. Flexión, reflexión, flexión...
Josetxu Rodríguez

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