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¿Quién se ha llevado mi queso? Un banco es como un gran pedazo de queso suizo, de aquellos bien lleno de agujeros.
Cuanto más queso, más agujeros. Cada agujero ocupa el lugar que en el que habría queso. Así que, cuanto más agujeros, menos queso.
Cuanto más queso, más agujeros y cuanto más agujeros menos queso.
Conclusión: Cuanto más queso menos queso.
"El director lo hizo" no es excusa
"No inflamable" no es un desafío
A nadie le gustan las palmadas en la espalda quemada
A nadie le interesan mis calzoncillos
Agregar "era broma" no permite insultar al director
Arrojar bolas de pintura no es una forma de arte
Cerdo no es un verbo
El perro guía no es ciego
El baño de varones no es un parque acuático
El barro no es uno de los cuatro grupos de comidas
Rodríguez y Ripa
MIENTRAS en un laboratorio insuficientemente dotado el científico colombiano Manuel Patarroyo se afana en conseguir una vacuna barata contra la malaria, enfermedad que infecta a 300 millones de personas al año, a miles de kilómetros de allí otro grupo de científicos de la Universidad de York han realizado un descubrimiento no menos trascendental para la humanidad: que las rayas verticales en las prendas de vestir te hacen parecer más gordo, lo que echa por tierra la creencia popular que asegura lo contrario.
Me imagino que quienes estén decidiendo los premios Nobel de este año tendrán serias dudas sobre cuál de los dos estudios es merecedor de tan preciado galardón. Lo de la malaria está bien, al fin y al cabo son 300 millones de enfermos muchos de los cuales morirán, pero, si lo pensamos mejor, lo de las rayas verticales afecta a 3.000 millones de sujetos que sufren y que ahora saben que, en realidad, no están gordos, sino que es su forma de vestir la culpable de que lo parezcan. Vamos, que la temida epidemia de obesidad que sufre el primer mundo es en realidad una deformación del prêt-à-porter. ¡Quién lo iba a decir! Algunos ya lo celebran empapuzándose de toblerones y creo que Burguer King prepara una hamburguesa conmemorativa del descubrimiento que necesita andamio para sostenerse sobre la mesa. Hasta el abogado Rodríguez Menéndez ha presentado un recurso diciendo que huyó de la cárcel porque el traje de preso le hacía más gordo.
Desgraciadamente, el tercer mundo no podrá beneficiarse de este avance sensacional, fundamentalmente, porque su principal obsesión no es parecer más delgado sino dejar de serlo. Me temo que, por ahora, tendrán que conformarse con la malaria.
Josetxu Rodríguez
Gorkalimotxo está que se sale. Eso, o quiere quitarnos los lectores...