martes, 15 de abril de 2008

Prueba palpable de que el mundo es redondo

Todo depende de lo que quieras andar...


Cibergwenza retrata a Losantos

Imagen extraída de su álbum familiar

¡Que vienen los ricos!


Llegaban en oleadas desde los países ricos. Viajaban alojados en las suites de lujo de trasatlánticos principescos y espatarringados en los mullidos sillones de la clase oro de las aeronaves intercontinentales. Otros cruzaban las fronteras a altas horas de la madrugada en limousinas enormes lanzando botellas vacías de champán por la ventana. Esta inmigración de ricos fue al principio un goteo esporádico, pero en los últimos años se estaba convirtiendo en un torrente de montaña que amenazaba la estabilidad del país.
No hemos hablado del país. El país había sido siempre pobre, tan pobre que hasta la madre que lo parió lo había tenido que pedir prestado. Sin embargo, con el esfuerzo de sus habitantes y el buen hacer de su Gobierno, habían conseguido pasar de pobres a miserables. “La miseria va bien” decía por la tele en blanco y negro su presidente, prometiendo que si le reelegían conseguiría llevarlos a la indigencia más absoluta.
Y ahora venían todos esos chulitos de mierda, atraídos por las promesas presidenciales, a subir la renta per cápita.
Esta marabunta de ricachones se instalaban en el litoral hacinándose en mansiones con piscina y cancha de tenis. Vivían, comían, bailaban y jugaban al polo, despreciando la idiosincrasia menesterosa del país.
El estallido social era inevitable, y cuando se produjo, fue cruel y fulminante. El pueblo llano, en un ataque de lujofobia, les agarró, les metió en sus yates y les repatrió a su puto país de origen mientras gritaban: ¡Pordioseros sí; ricos, no!
Josetxu Rodríguez

Los italianos no escarmientan y tropiezan dos veces con Berlusconi

¿Qué ha hecho Italia para merecer esto?

Nuestro admirado Jaime Antville ha conseguido entrevistarle. Reproducimos aquí el artículo publicado en "Libro de Notas"

Silvio Berlusconi: "Habría que enseñar a robar en las escuelas"

Silvio Berlusconi no tiene pelos en la lengua, a no ser que algo vaya realmente mal con los implantes. Pero eso sólo ocurrió una vez. El líder del Pueblo de la Libertad, que, al igual que Sin tetas no hay paraíso y a pesar de las apariencias, es un nombre que va en serio y no una parodia de los Morancos, ha asegurado que evadir impuestos es una ley natural, si son muy elevados.
Aprovechando que estoy pasando unos días en mi yate de Cerdeña, me acerco al yate de Berlusconi (el Robin Hood), para preguntarle por estas declaraciones. “Por supuesto que es una ley natural —me explica, mientras se retoca el rímel—. Está en nuestros genes, igual que acostarnos con rubias de veinte años, beber champán y ver Tele Cinco. Y, por tanto, no podemos hacer nada por evitarlo. Por naturaleza, somos ladrones, asesinos, violadores. Lo único que podemos hacer al respecto es resignarnos como buenos cristianos y gastarnos el dinero que hayamos podido ganar gracias a las actividades delictivas a las que nos empuja nuestra naturaleza”. Leer el artículo completo aquí.

¿Quién ha convertido el agua en un bien escaso si cae del cielo limpia y depurada?


Eneko, en 20 minutos

ZP sigue los pasos de Almodóvar y el PP pone las barbas a remojar




lunes, 14 de abril de 2008

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