jueves, 5 de agosto de 2010

El souvenir que Michelle Obama se lleva de Marbella

Cibergwenza

El club de la comedia: el sexo es un coñazo

 
Hoy en día, todo el mundo dice que se lo pasa de puta madre en la cama. Yo no lo dudo. Lo que no me trago es que sea haciendo el amor.... Porque, francamente... el sexo es un coñazo. Lo que pasa es que esta sobrevalorado.

Vamos a ver:

¿Cuánto dura el orgasmo masculino?
Pues, el orgasmo-orgasmo, propiamente dicho, dura... yo que sé, lo que tarda uno en tomarse un chupito.
¿Y para eso tanto trabajo?.... Quedar, ducharse,… convencerla. 

¡Joder! Al menos para lo del chupito no tienes que convencer al camarero.  - Venga, tonto, pónmelo, si no te va a pasar nada...

Pero hay muchas más cosas que me cabrean del sexo. En primer lugar, el sexo es sexista. Porque hay que ver lo mal vista que está la eyaculación precoz. Y, sin embargo, una tía que llega al orgasmo en cinco minutos, ¡se la rifan!.... Coño, ¡esto es una injusticia! Es como si en las olimpiadas, a la tía que gana los cien metros le dan una medalla, y al tío... lo llevan al sexólogo.

El sexo está bien al principio... por la novedad, pero en cuanto empiezas a practicarlo en pareja la cosa se jode. Por ejemplo, intentar tener un orgasmo simultáneo es imposible. Es como pretender ponerse de acuerdo para eructar al mismo tiempo. Eso no hay quien lo controle. ¿Tú has visto parejas que eructen a la vez?... ¿Te imaginas?... Él, eructando de repente, y ella:- Eres un egoísta, no me has esperado
Acabaríamos todos fingiendo los eructos.
Además, si eres tío, el sexo es como la mafia: nunca puedes decir que no..... Siempre has de tener ganas.

Un ejemplo: yo estoy en una exposición de arte figurativo etrusco -una cosa muy común, por cierto- y llega Naomi Campbell y me dice que quiere hacer el amor conmigo -algo también muy común, también por cierto-. Bueno, pues si le digo que no me apetece, al día siguiente media España piensa que soy gay. En fin, que al final haces un esfuerzo y acabas acostándote con ella... pero por el qué dirán.

No hay derecho, joder! Es como si vas a un restaurante, no te apetece solomillo y el maître va por ahí diciendo que eres vegetariano. Aunque hay maîtres que hacen cosas peores: te hacen sentir como si te estuvieras haciendo el amor. Se pegan toda la comida vigilándote para ver cómo te lo pasas. Y luego te preguntan: - ¿Le ha gustado al señor?.

Que te dan ganas de decirle: - Sí, ¿Y usted ha disfrutado, o me lo he comido demasiado rápido?.
 
Pero lo que ya me parece una vergüenza es esa gentuza que se gana la vida con el sexo: los sexólogos. El sexólogo es un tío que va de experto porque tiene un diploma en la pared firmado por el rector de la Universidad. ¡Pues vaya! Lo que tenía que tener es una declaración jurada de su mujer. Porque, ¿qué pasa?, ¿Qué el rector se ha acostado con él?, ¿Y como sé yo que a mi chica le va a gustar lo mismo que al rector?.


Además, todos los sexólogos te dicen lo mismo: "Al sexo hay que echarle imaginación" ¡Coño, con lo incómodo que es eso! Antes, todo lo más, había dos posturas: me apetece o no me apetece. Pero ahora... ¿tú has leído el Kamasutra?. Para echar un polvo tienes que ser Nadia Comaneci. Que si 'la carretilla'..., que si 'el molinete'..., que si 'la variante de la medusa'... ¿la variante de la medusa?....
¡Joder! ¡Si yo no sé ni hacer la medusa! y menos aún ¡la variante!

Otra cosa que te dicen mucho es que "En el sexo todo está permitido si los dos están de acuerdo".... Ya, pero si somos tres y uno no quiere, ¿Qué? ¿Aplicamos la mayoría y que se joda?.


Pero lo peor de esto de las innovaciones es que te conduce a perversiones muy estúpidas. Por ejemplo, insultarse mientras se hace el amor. Tú estás allí intentando hacer la medusa de la variante, controlando la eyaculación... y ella:
 - ¡Cerdo, bestia, animal...!
Y claro, al final te calientas y le dices: - ¡¿Y tú... lo mal que aparcas?!
 
En fin, está claro que el sexo es un coñazo.
Porque...además, si es de género tonto: Si el sexo fuera tan bueno como dicen, ya lo habrían privatizado. 
 
Si has sonreído un par de minutos..........me alegro ya te duro mas que el orgasmo, ja, ja, ja, ja .

Un abrazo

miércoles, 4 de agosto de 2010

martes, 3 de agosto de 2010

Humor vintage: aquellos candorosos chistes de Jaimito...


La profesora interviene en una discusión entre dos alumnos:
Jaimito, ¿cuál es el problema?
Señor, es que yo soy demasiado listo para estar en primero.
Mi hermana está en tercero y yo soy más listo que ella.
¡Yo quiero ir a tercero también!
La profesora ve que no puede resolver el problema y lo manda para la dirección. mientras Jaimito espera en la antesala, la profesora le explica la situación al director.
El director promete a la profesora hacerle un test al niño, que seguro no conseguirá responder a todas las preguntas, y así accederá a continuar en primero.
Ya de acuerdo ambos, hacen pasar al niño y le hacen la propuesta del test que él acepta.
Inicia entonces las preguntas el Director:
A ver Jaimito,
¿Cuánto son 3 por 3? "9“
¿Y cuánto son 6 veces 6? "36"
El director continúa casi una hora,con la batería de preguntas que sólo un excelente alumno de  tercero debe conocer.
Y Jaimito… no comete ni un solo error.
Ante la evidente inteligencia del menor, el Director dice a la profesora:
Creo que tendremos que pasarlo a tercero.
La profesora no muy segura, pregunta:
¿Puedo hacerle yo unas preguntas también?
El director y Jaimito asienten.
Comienza entonces la profesora:
¿Qué tiene la vaca cuatro y yo sólo dos?
Las piernas, responde Jaimito sin dudar...
¿Qué tienes en tus pantalones, que no hay en los míos?
El director se ajusta los lentes, y se prepara para interrumpir...
Los bolsillos, responde el niño.
¿Qué entra al centro de las mujeres y sólo detrás del hombre?
Estupefacto, el director contiene la respiración...
La letra "E", responde el alumno.
¿Y dónde tienen las mujeres el pelo más rizado?
El director hace una mueca de asombro.
En África, responde Jaimito sin pensarlo ni un instante.
¿Qué es blando, y en las manos de una mujer se pone duro?
Al director se le cruzan los ojos.
El esmalte de uñas, contesta Jaimito.
¿Qué tienen las mujeres en medio de las piernas?
El Director no lo puede creer...
Las rodillas, responde Jaimito al instante.
¿Y qué tiene una mujer casada más ancha que una soltera?
El director mas rojo que una amapola…
La cama.
¿Qué palabra comienza con la letra C, termina con la letra O, es arrugado y todos lo tenemos atrás?
El director empieza a sudar frío...
El codo, seño.
¿Y qué empieza con C tiene un hueco y yo se lo di a varias personas para que lo disfrutaran?
El director se tapa la cara...
Un CD.
El director, ya mareado de la presión les interrumpe y le dice a la profesora...
Mire, póngame a este monstruo en sexto...
¡¡¡Y yo me voy a primero, que acabo de fallar todas las respuestas!!

Vuelve lo grande


Se nota en el ambiente que estamos cambiando de ciclo. No de ciclo económico, que es cosa sabida, sino de ciclo tecnológico. Para llegar a esta conclusión no hace falta leerse las resoluciones del club Bilderberg tras la fiestuki que celebró en Sitges, simplemente basta con fijarse en los zombis que te circundan en el metro, la mayor parte de ellos aislados tras orejeras sónicas de alto voltaje y decibelio con pedigrí. Les miro y pienso en las generaciones de japoneses que se han quemado las pestañas para conseguir miniaturizar la tecnología y, ahora, cambia la moda y a la muchachada nui le dé por ponerse las alforjas hi-fi de los años 70. Qué falta de respeto. Debe ser tan frustrante como pasarse la vida mejorando las prestaciones de las motocicletas y que luego el personal se plante un mono aerodinámico en tecnicolor y se ponga a subir puertos de montaña dándole al pedal. No es normal. El caso es que me muero de curiosidad por saber si esos escoltas modelo armario que aparecen en televisión abandonan el pinganillo o no. Creo que el nuevo modelo les daría un aire de astronauta ruso cabreado, lo que les haría más disuasorios si cabe. Lo que ha quedado claro es que nos gusta llevar la contraria, porque a medida que la miniaturización avanza, el personal vuelve a decantarse por los objetos cada vez más grandes, ya sean relojes, cámaras fotográficas o móviles. Desde la playa veo a un individuo entrar en el agua con dos tapacubos anfibios en las orejas. ¿O quizá son flotadores porque le pesa la cabeza? Quién sabe...
Josetxu Rodríguez

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