martes, 12 de octubre de 2010

¡No sin mi plancha!



PuEDO
asegurar, sin temor a equivocarme, que cualquiera que haya viajado en pareja ha transportado, en ocasiones sin saberlo, una plancha de viaje con mango plegable cuya función era aparecer en medio del desierto argelino, en una choza mongola o en lo más recóndito de la oscura selva amazónica. Si me apuran, creo que hasta Edurne Pasaban subió la suya al Shisha Pangma por si pudiera necesitarla en la fiesta del campamento base.
Este adminículo, oculto como un alien entre la ropa interior o en una bolsa de patatas fritas, es la principal causa de divorcio de los matrimonios
in itinere. Curiosamente, la adicción al planchado no tiene sexo, porque uno ha visto a todo un pasante de notario deambular en busca de un enchufe en una aldea aborigen para poder recuperar la raya de sus pantalones de Coronel Tapioca. Imagino que pronto estarán en el mercado las planchas con conexión parabólica, como esas ollas solares que cuecen alimentos a ritmo caribeño, pero más urgente que eso es que los chinos consigan hacerlas más ligeras. Eso sí que sería un exitazo del I+D, por lo común dedicado a desarrollar máquinas de destrucción masiva... de empleo. Observo con cierto desasosiego la proliferación de otro tipo de planchas, las de pelo, que aunque menos aparatosas tienen tanto instinto aventurero como las primeras. Estoy por comprarme un escáner portátil para examinar el equipaje antes de salir y evitar así deslomarme por los aeropuertos con una maleta paradójica: cargada de ropa arrugada y llena de planchas.
Josetxu Rodríguez

lunes, 11 de octubre de 2010

sábado, 9 de octubre de 2010

Historia mínima: La ejecutiva


Una ejecutiva llegó a su casa después de haber pasado dos semanas de viaje.
-¡Manolo! Vengo que no me aguanto, ve quitándote la ropa que voy a echarte el polvo de tu vida. Entraron en la habitación, se metieron en la cama e hicieron el amor de manera salvaje, brutal, escandalosa. Fue tal el ajetreo y el ruido de la cama contra la pared, que al poco de empezar escucharon unos golpes al otro lado de la pared, acompañados por las voces del vecino: -Ya está bien, ¿no? ¡Toda la semana igual, coño...!

viernes, 8 de octubre de 2010

Diez Ferrán, un empresario de pura sangre

Cibergwenza


Pincha en la imagen y espera, merece la pena. Imaginación en estado puro.

jueves, 7 de octubre de 2010

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...